20 de agosto de 2014

La autopsia


Rafael Chirbes realizó en su novela Crematorio el retrato definitivo de una época dorada del pelotazo español, los años de la corrupción y el crecimiento especulativo que trajo la burbuja inmobiliaria. El perfil nada mediático del escritor no impidió encumbrar la obra como un ejemplo de conciencia crítica, imprescindible para aproximarse a una etapa histórica de una sociedad que, años después, viviría la irrupción de la mayor crisis en décadas. El mismo torrente de buena literatura que aparece en Crematorio inunda las páginas de En la orilla, la novela que Chirbes ha concebido como el retrato de lo que vino después. Tras el atracón, la resaca. Las páginas de este libro vienen a poner un espejo a una sociedad en crisis, que no sufre solo una recesión económica brutal sino también una descomposición social y una crisis moral. El contexto que viven algunos de los personajes está presidido por el derrumbe de la ideología de la especulación económica que impregnó a un país que creía haber encontrado en el ladrillo el nuevo El Dorado.
La confrontación entre realidad e ideología es una constante de Chirbes que resuelve de manera magistral. La ley de vida de la decadencia física articula la historia principal con el trasfondo del fin de un oficio y la quiebra de un negocio. La crisis hace que el retrato no pueda ser tal cosa, una instantánea o una descripción: no, en esta novela se realiza una autopsia de la sociedad enferma que llevó a muchos a la ruina, vidas de apariencia que cayeron como un castillo de naipes. Tras la crisis hay un país que murió y otro que sobrevive a la devastación. La pérdida de la esperanza como epicentro. La disección que ejecuta Chirbes deja al descubierto las entrañas de la bestia. La autopsia no es optimista: ninguna lo es cuando es redactada con el cadáver aún caliente. Pero la conclusión puede ser útil para progresar: no todo el mal nace de la naturaleza humana egoísta y miserable que sale a relucir cuando se aparta la marea. La crisis trajo el fango de la podredumbre moral y el análisis forense de Chirbes pone en limpio las acciones que la propiciaron. Sin beatería pero sin medias tintas.