22 de febrero de 2004

Buscando a Haití en el mapa

Hay que reconocer que ponerse a escribir sobre realidades que no conocemos es una de las actividades humanas más frecuentes. Dicen que el periodismo no es otra cosa sino eso: hablar sobre cualquier asunto sin ser especialista en nada. No siendo periodista, uno se ha planteado también en múltiples ocasiones escribir artículos sobre temas que escapaban a mis limitados conocimientos. Sin embargo, documentarse adecuadamente y leer lo que han escrito otros suele servir finalmente para elaborar una opinión más o menos informada. Esta vez me enfrento en este artículo a un acontecimiento de actualidad del que no tengo mucha idea: la crisis política en Haití. La mayoría se puede estar preguntando estos días qué está ocurriendo allí, aunque en realidad casi nadie se lo pregunta, por puro desinterés. No debe de haber, además, muchos especialistas en la política de los países caribeños para que nos lo expliquen. La repercusión en los medios está siendo muy discreta, a excepción de las elocuentes imágenes que sí aparecen en cada informativo, suscitan la curiosidad del espectador durante minuto y medio y son olvidadas con la misma rapidez con la que el busto parlante de turno da paso a la siguiente noticia. Se intuye que no es una situación muy agradable para el espectador habitual de los informativos de TV, pero ¿qué ocurre en Haití?

Haití es un pequeño país que ocupa una tercera parte de la isla La Española y que normalmente pasa desapercibido cuando se habla de las Américas. Es francófono y de mayoría negra, cuyo origen étnico africano se remonta a la época del esclavismo posterior a la colonización española. Para comprender qué puede estar pasando tendríamos que hacernos con algunos datos: tiene unos ocho millones de habitantes, la esperanza de vida se sitúa en los 50 años y la renta per cápita es de 480 dólares, la más baja del continente americano. Haití es la primera república negra del mundo, al conseguir la independencia de Francia hace ahora 200 años. En esa larga historia se han producido 32 golpes de Estado: ¿es posible explicar la crisis actual a través de la 'tradición' política del país? Durante décadas, el destino de los haitianos estuvo regido por un dictador, Duvalier, apodado 'Papa Doc' y que practicaba el vudú. En 1990 salió elegido democráticamente el presidente Jean-Bertrand Aristide. Pero otro golpe militar puso fin a ese mandato. Hasta 1994 no pudo recuperar la presidencia, tras una intervención de EEUU bajo la dirección de la ONU. Poner y quitar gobiernos ha sido habitual en la historia de los golpes y los intentos golpistas vividos en Haití.

El presidente Aristide se encuentra actualmente acorralado. Accedió de nuevo a la presidencia tras unas elecciones en 2000. La rebelión interna ha optado por las armas, controla una parte del norte del país y está planteando un escenario de guerra civil si no consigue sus objetivos. Son 58 las personas que han muerto desde que se inició el levantamiento y no parece que la solución pacífica vaya a dar una salida inmediata a la crisis. La oposición está exigiendo que Aristide abandone la presidencia, aunque ello significaría, en el fondo, subvertir el orden constitucional. Con la mediación de una delegación internacional podría consensuarse un gobierno entre todos los partidos políticos que tomara las riendas del país y que respetara al actual presidente. Todo pasa por dar fin pacíficamente al episodio de insurgencia. Haití es el país más pobre de la zona y hay quien plantea la situación como una lucha entre ricos y pobres. Lo cierto es que un gobernante como Aristide, esperanza democrática en su día aunque ahora parece haber degenerado hacia el autoritarismo y la corrupción, es el presidente legítimo. Entre los rebeldes armados se encuentran conocidos culpables de violaciones de los derechos humanos. La gravedad de la situación demanda alguna intervención desde el exterior. Para que, al menos, la noticia no se convierta en trágica rutina de los informativos.