30 de agosto de 2003

Islandia y las ballenas
Salvar a las ballenas es una vieja causa ecologista que desembarcó en algún momento en una sociedad despreocupada por el destino de la naturaleza como si de un pintoresco desvarío de los verdes se tratara. Al ciudadano occidental le inquietaba más cuál sería la moda de la siguiente primavera que la vida de estos mamíferos. Sin embargo, la progresiva concienciación acerca de la biodiversidad ha posibilitado que en el plano político internacional la conservación de las ballenas se haya vuelto una prioridad medioambiental. Esta especie en peligro de extinción simboliza, además, el esfuerzo que el ser humano aún puede hacer por evitar los efectos depredadores que su existencia genera en el ecosistema Tierra. A pesar de todo, de la insistencia ecologista y el compromiso de las instituciones, el mecanismo de defensa de las ballenas y su vida en los océanos es demasiado precario. La Comisión Ballenera Internacional (CBI) es el organismo avalado por Naciones Unidas para la protección de esta especie. Pero las reglas se basan en la voluntad de los gobiernos que en él participan: quien no desea continuar con la moratoria comercial sobre la caza de ballenas, sencillamente no se somete a las decisiones de la CBI.

Porque hay un resquicio legal en la normativa: la llamada 'caza científica'. Comoquiera que la presión que se ejerce para obtener los beneficios de la venta de esta preciada carne es bastante poderosa, casos como el reciente de Islandia no deben extrañar. Otros dos países competidores en esta industria, Noruega y Japón, han violado también los acuerdos de la comunidad internacional. Así, lo raro sería que Islandia no adujera los pretendidos motivos científicos que permiten la captura de ballenas en sus costas para volver a las andadas. La excusa de la investigación -para conocer de qué se compone la alimentación de estos animales- es la que da vía libre a la caza de quinientos cetáceos en dos años, según establece el programa aprobado por el gobierno islandés. El pasado 17 de agosto se rompió con la moratoria tras catorce años al capturarse un ejemplar de rorcual blanco en las aguas cercanas a la isla. Las autoridades de Reykiavik tienen el respaldo, además, de un 75% de la población consultada en referéndum, en lo que no deja de ser una manifestación del tradicional sentir de los habitantes de Islandia: volcados hacia el mar para sobrevivir, con la actividad pesquera como estandarte y las ballenas como una cuestión de soberanía -como afirma Antonio Pita en La Insignia.

La presión de la CBI, de otros gobiernos o de las organizaciones ecologistas naufragan ante la reacción que producen en Islandia estas acciones tachadas de 'injerencias externas'. Las 4.000 toneladas de carne que obtendrá el país no sólo lo restituirán en su tradición ballenera, sino que lo impulsarán a comerciar con tal cantidad, imposible de consumir por sus 290.000 habitantes. El primer destino será la congelación; el siguiente, la venta futura de esta mercancía actualmente prohibida en su comercio mundial. Islandia vive de vender su pesca: ésta llega a Europa y EEUU. No es aventurado decir que se está jugando sus ingresos si la actitud de estos últimos meses lleva acarreada represalias por parte de estos países. La visión pragmática que más favor haría a la conservación de las ballenas es la que trata de cambiar la mentalidad de los islandeses con las siguientes cifras: la caza de cetáceos dejó una renta anual entre 1986 y 1989 de unos 3,5 millones de euros, mientras que la floreciente industria del avistamiento de ballenas generó 8,5 millones de euros en 2001. Esta actividad turística puede ser la salvación definitiva, si las autoridades de Islandia se convencen por fin de que conservar sus ballenas es una verdadera fuente de riqueza, en todos los sentidos.

12 de agosto de 2003

Liberia y los señores de la guerra
En África las guerras con componentes tribales son el pan de cada día desde hace demasiado tiempo. En países como Liberia, la carnicería que ha costado la vida a más de 2.000 personas desde junio es buen ejemplo de la catástrofe humana y política que se vive en todos los conflictos armados en los que se alían los intereses económicos de unos pocos con los señores de la guerra para convertir esa parte del mundo en un infierno. El papel de la comunidad internacional es imprescindible para frenar cada crisis puntual antes de que se convierta en un foco de desestabilización como el que propició Charles Taylor desde la presidencia de Liberia. Tras su reciente renuncia al poder, gracias a la presión de EEUU, se abre una esperanza de paz en un país que ha sufrido la violencia 14 largos años. Las fuerzas opositoras que controlan el territorio liberiano y cercan la capital Monrovia ponían como condición para el cese de hostilidades la salida del dictador, que ahora se va a un exilio dorado en Nigeria. Taylor es un sanguinario guerrillero que accedió a la presidencia tras acabar con el anterior presidente Samuel Doe -que a su vez tomó el poder tras un golpe de estado en 1980 en el que también participaba el ahora depuesto dictador- y que en su discurso de despedida se presenta como salvador de la paz que se 'sacrifica' por su pueblo, cuando realmente su régimen estaba acabado por el asedio de la guerrilla opositora.

Los enfrentamientos en Monrovia entre estas dos facciones -leales a Taylor y oposición armada- han hecho sufrir a la población civil hasta obtener este acuerdo precario que deja muchos cabos sin atar. Taylor deja en el gobierno a su vicepresidente, Moses Blah, al menos durante los dos próximos meses. Y los opositores, de dudoso bagaje democrático, pueden retomar su acoso sanguinario al poder si no se opta por la negociación de un nuevo gobierno interino. Las fuerzas internacionales de paz deberán jugar un importante papel de desmilitarización que garantice la implantación de un sistema político mínimamente democrático a largo plazo, si se quiere conjurar el peligro de una vuelta de Taylor -como él mismo ha prometido- que dé al traste con los esfuerzos de los mediadores africanos. EEUU fue el país que creó Liberia en esa parcela de África en el siglo XIX para los negros que habían sido liberados de su esclavitud. Desde entonces, y siendo uno de los primeros estados independientes del continente, su seguridad fue garantizada por EEUU. Ahora Washington y el resto de la comunidad internacional deberán tomarse en serio la pacificación de Liberia si no quieren consagrar en este país un caso paradigmático de drama político y social tan característico de África: un Estado casi inexistente, un país sin ley, derrumbado económicamente, y corrupción e inseguridad generalizadas.

Taylor es sin duda el prototipo de criminal que viene apoderándose del futuro de parte de la población africana mediante el control de su riqueza y una mano de hierro. Este 'señor de la guerra' siempre supo canalizar oportunamente la producción de oro y diamantes para perpetuar el estado de enfrentamiento entre facciones rivales. En Costa de Marfil, en Guinea, conocen los efectos de la desestabilización política, en parte responsabilidad de Taylor y su implicación en el comercio de diamantes y el tráfico de armas. El genocida, ahora en su exilio nigeriano, posiblemente logre escapar de la justicia que le reclama en Sierra Leona. La Corte especial de Naciones Unidas para ese país le acusa de crímenes de guerra y otros delitos contra la humanidad por los que no pagará gracias a la comprensión de otro régimen africano. El papel que ejerció en la guerra civil de su país vecino, donde de nuevo obtuvo el señor de la guerra su recompensa en diamantes, pasará -primero por su condición de jefe de Estado y ahora por la protección extranjera- a un estado de total impunidad. La fuerza que ejercen los negocios que no puede controlar la comunidad internacional, que esquilman las riquezas naturales de estos países y que sirven para enriquecer a unos pocos señores de la guerra, es el principal factor deslegitimador del poder democrático en África. El futuro del continente pasa por afrontar, definitivamente, los problemas desde su raíz.

2 de agosto de 2003

A los dos años, ¡mitosis!
El mundo de los weblogs está en constante crecimiento. No sabemos todavía si este desarrollo creciente será sostenido en el tiempo, aunque ya auguré hace doce meses que aún sería necesario esperar unos cuantos años para ver una 'blogosfera' hispana consolidada. Todavía quedan muchos nuevos caminos por transitar, y todos los que nos hemos embarcado en la escritura de un blog, incluso quien aún está pensando en montar uno en un futuro, estamos atrapados en la figura que ya alguien ha citado: la de los pioneros. Mi impresión es que los weblogs son un modo de comunicación tan revolucionario, como ya se ha dicho tantas veces, que cualquier tendencia que ahora estemos marcando en el modelo influirá en el desarrollo futuro de la blogosfera. Y por esa razón, en el universo de los pioneros, tiene tanta importancia mantener algún principio, apostar por una línea de coherencia o cultivar un modelo que se convierta en referente. Modestamente, mi experiencia escribiendo este blog creo que ha contribuido como un grano de arena más al desarrollo de los blogs en español. Tengo claro qué temas quería tratar, qué quería transmitir y cómo. Debido a lo cual quizá no haya estorbado demasiado a la hora de construir un mosaico tan diverso como es el de la gente que se ha lanzado a escribir en bitácoras.

Guste más o menos, tenga algún valor o no la sucesión de líneas que aquí se despliegan, mantengo en este blog una cita ineludible -que en ocasiones normales será semanal- con todo el que quiera leer los artículos que, tras dos años ininterrumpidos ya, seguirán apareciendo colgados en este rincón de la red. La novedad que estos meses de verano me han traído es que desde este momento el blog se multiplica por dos: desde julio está en marcha el Diario de un aspirante a tertuliano. Un cuaderno de notas más pegado a la actualidad y a cuantas chorradas se le ocurra comentar a su autor. Como la red es un pañuelo, no creo que haya muchos habituales de estas líneas que no conozcan ya LPD y viceversa. Estamos todos fichados, y quien pretenda seguir el rastro de David Iwasaki en internet no tiene más que apuntar la dirección de estos dos puntos de encuentro. Para acabar este post introductorio de una nueva etapa, no quiero dejar pasar la oportunidad de lanzar un saludo al notario que dicen que toma nota de todo lo que se escribe en los foros y cuentan los internautas. Que usted lo cobre bien, si no se ha vuelto loco antes por todo lo que habrá tenido que leer.