5 de marzo de 2003

Telegrama sin posdata
Esto de vivir con el «pestilente humo de las bombas» sobre nuestras cabezas hunde todo sosiego necesario para la reflexión. STOP. Pero el vibrante discurso de Emilio Lledó el día que fue nombrado Hijo Predilecto de Andalucía nos ha devuelto el ánimo. STOP. No hay que olvidarlo, porque en él volvemos a creer en el optimismo buscando nuevos ideales: «Un horizonte, que no pudiera enturbiar el enfatuado pragmatismo de los belicosos, de los teóricos del hombre como lobo del hombre». STOP. Tenemos que denunciar la retórica de quienes hablan de paz y seguridad para vendernos el ataque más infame. STOP. El uso, como dice Lledó, de «ese apelmazamiento del lenguaje, tan abundante en nuestro tiempo, que nos impide pensar y nos paraliza la inteligencia». STOP. Hay que leer también a Norman Mailer en su extensa crónica. STOP. Nos cuenta cómo la ambición de Bush puede desencadenar los mayores errores para su país. STOP. La deriva bélica tiene un sustrato ideológico concreto: nada es casual. Estamos viendo una peligrosa extensión del sectarismo. STOP. Mientras tanto, está en marcha el Proyecto Lisistrata. STOP. Es una buena idea: negar el placer al guerrero para calmar los ardores bélicos. STOP. Abstinencia para parar la guerra. Interpretación: castigar a los belicistas en las urnas.

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