3 de abril de 2002

Guerra
Se está hablando mucho sobre la situación en Oriente Próximo. ¿Sirven de algo las palabras? Cada uno da su versión, y en ocasiones el debate en la opinión pública europea se convierte en un diálogo de sordos cuando se dan los argumentos a favor de uno y otro bando. Tanto los palestinos como los israelíes tienen sus razones, pero de nada sirven en una espiral de violencia como esta en la que todos pierden: la paz, ahora imposible, es el único camino. Junto a palabras, propaganda, reflexiones de unos y de otros, se encuentra en la prensa un poco de sensatez: justamente lo que falta en el gobierno de Bush. Aquí van algunas frases y un párrafo de un escritor israelí:

«La tragedia es ya completa por mucho que se agrave. Se ha llegado tan lejos que todos los horizontes se antojan abismos. La violencia incendia Oriente Próximo ... En estos momentos lo que cuenta, guste o no, es que Arafat es el legítimo interlocutor, y hay que tratarlo como tal, sin humillarlo ... Sharon no quiere interlocutores sino ilotas ... El objetivo es reducir al rival. Hasta al punto de que el rival deja de creer en sí mismo ... De acuerdo con las más comunes definiciones de lo que es terrorismo, éste se viene practicando por las dos partes enfrentadas ... La continua humillación a los palestinos es la garantía de que la cantera de mártires irá en aumento»

«En esta región han estallado dos guerras entre palestinos e israelíes. Una es la guerra de la nación palestina para liberarse de la ocupación y por el derecho a ser un Estado independiente. Cualquier persona decente debe apoyar esta causa. La segunda guerra es la que libra el islam fanático, desde Irán hasta Gaza y desde Líbano hasta Ramala, para destruir a Israel y expulsar a los judíos de su tierra. Cualquier persona decente debe aborrecer esta causa» (Amos Oz, escritor israelí)

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