3 de marzo de 2002

La sociedad multicultural (y III)
A pesar de la presión que las opiniones escépticas con el futuro multicultural o multiétnico de nuestras sociedades puedan ejercer, las corrientes políticas liberales y de izquierda deberían comprometerse con transmitir un mensaje nítido de defensa de la multiculturalidad en Europa. Bajar de la nube de las distintas filosofías políticas para buscar en la práctica cuál es el mejor camino para mantener sociedades abiertas junto al fenómeno inmigratorio y la globalización, es lo más positivo para las ideologías mayoritarias. Para ello es necesario establecer qué entendemos por 'multiculturalismo' y cuáles son los principios por los que éste se debe regir. Porque existen acepciones equivocadas de lo que es multiculturalidad, que precisamente están sirviendo para la crítica simplista en los medios y para fomentar visiones que no alcanzan a comprender la sociedad multicultural en su conjunto.

El sociólogo Alain Touraine describió hace unos años en un artículo los que denominó 'falsos multiculturalismos', que se acercan más a posiciones de defensa de la pureza cultural y la xenofobia que a otra cosa. Existen al menos cuatro concepciones de lo multicultural que no reflejarían la realidad de la pluralidad cultural convenientemente. La primera considera únicamente la defensa de las minorías culturales, que puede llevar a la fragmentación social por la coexistencia de diferentes culturas que conviven de una manera autista. La segunda acepción de lo multicultural sería la del derecho al respeto de la diferencia por encima de todo lo demás; esta posición liberal llevada al extremo desemboca en un relativismo cultural que perpetúa la diferencia y tiene como inevitable final la segregación en la sociedad, no la multiculturalidad.

Otra de las concepciones equivocadas de la multiculturalidad se basa en la mera convivencia indiferente de culturas diversas en una sociedad; desde una supuesta tolerancia se alentaría la no existencia de interacción entre ellas. Y por último tendríamos la peligrosa conexión de multiculturalismo con antioccidentalismo, que desde posiciones antimodernas identifican el rechazo a la cultura occidental con el reconocimiento de "otras" culturas. Todas estas interpretaciones erróneas están negando el verdadero significado de la multiculturalidad basada en la diversidad de culturas en un marco social democrático y las relaciones que entre ellas se producen. El debate en torno al multiculturalismo se ha abierto en España haciendo uso de conceptos muy equívocos, por eso es imprescindible que previamente convengamos cuál es el significado de cada término. Porque en este caso, además, el objetivo del intercambio de ideas no debe ser otro distinto al de definir qué sociedad multicultural queremos construir en las próximas décadas.

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