10 de febrero de 2002

Ideología
En el reciente artículo "El descontento con la globalización", el economista Joseph Stiglitz, que obtuvo el Nobel el año pasado, expone sus ideas en torno a la necesidad de que exista "una alianza global para reducir la pobreza y crear un mejor ambiente, para crear una sociedad global con más justicia social". Analiza la situación de la economía mundial de una manera lúcida y decididamente crítica con quienes tienen responsabilidad en las instituciones financieras internacionales. Afirma que "la globalización como tal ha sido manejada mediante procedimientos antidemocráticos y desventajosos para las naciones en desarrollo" y planta cara al discurso ideológico del fundamentalismo del mercado poniendo en evidencia sus fracasos y los enormes costes que producen las malas políticas.

"Los efectos más negativos han surgido de la liberalización de los mercados financieros y de capital, la cual ha planteado a los países en desarrollo riesgos sin beneficios compensatorios", sostiene, en contra de la doctrina oficial del FMI y la comunidad financiera, que "mantiene con tal fuerza sus creencias sobre temas claves, que le parece innecesario darles sustento teórico y empírico". En cuanto a la liberalización comercial, se ha impuesto una agenda injusta en las negociaciones multilaterales, fijada "por el Norte o, más exactamente, por intereses especiales del Norte" y "en algunos casos las naciones menos desarrolladas han salido perdiendo".

El concepto justicia social global que Stiglitz reivindica es, en esencia, el motor del cambio ideológico que se hace necesario en las altas esferas del poder mundial. Gracias al empuje de los movimientos de la sociedad civil y a los "antiglobales", se está cambiando la retórica de esos organismos... "por lo menos ya hablan de pobreza", apostilla. Pero sigue habiendo diferencias entre los discursos y la realidad. Que se escuche la voz de los excluidos de la globalización y se tomen en cuenta las preocupaciones de los países en desarrollo sigue siendo un reto para la ciudadanía global y sus representantes políticos.