30 de septiembre de 2001

La frase de la semana
Berlusconi se despachó con un "hay que reconocer la superioridad de la civilización occidental" y recibió afortunadamente la debida contestación de rechazo desde las cancillerías europeas y americana... aunque muchos estarán muy de acuerdo con el primer ministro italiano y se callan en público lo que admiten en privado. Pero es de agradecer que, en aras de facilitar la labor a la diplomacia, se hayan desmarcado de semejante inconveniencia. Lo que realmente ya raya la vergüenza ajena es la enésima pirueta dialéctica de los adalides de la Santa Cruzada. Son capaces de tergiversar cualquier argumentación con tal de que al final se justifiquen las opiniones totalitarias que subyacen de la frase de Berlusconi y que nos llevan al choque de civilizaciones de Huntington. Estas falacias, tarde o temprano, caerán en el más absoluto ridículo. Mientras tanto, los propagandistas de la guerra contra el Islam continuarán con su particular batalla contra la verdad y haciéndole el juego a los terroristas.

24 de septiembre de 2001

De palomas, halcones y otras especies
Sentado en uno de esos típicos bancos de hierro forjado, contemplé este fin de semana durante más de una hora el apacible espectáculo de la vida en un pequeño pueblo pesquero andaluz. En la plaza, única por cierto, que sirve de centro neurálgico de la población, están la iglesia, los principales comercios y el bar, abierto desde el desayuno hasta más allá de la medianoche. En septiembre el turismo ha abandonado temporalmente estas latitudes, y casi podría decirse que la presencia de numerosas palomas en la plaza ha arrebatado el protagonismo a los humanos que por aquel espacio público paseábamos. De la misma manera que las gaviotas traman su venganza durante el verano para adueñarse de las playas cuando éste acaba y se quedan vacías de bañistas, las palomas aprovechan todos los recovecos de esta plazuela para extender su dominio.

Pocos acontecimientos podrían alterar este orden pausado de inicio de la temporada otoñal. Únicamente unos negros nubarrones en el horizonte son capaces de despertar la inquietud en este rincón del mundo. Un oscuro pronóstico del día anterior no nos hizo replantear nuestros planes para esa mañana, aunque la ya palpable realidad nos obligaría a buscar un restaurante para refugiarnos y almorzar, pues la hora de la comida se acercaba con tanta velocidad como aquellas nubes. En la plaza, el amanecer soleado estaba tornando hacia una tarde de lluvia cerrada. Las palomas verían en pocos instantes como la naturaleza con una irresistible tormenta rompería su tranquila existencia. Me imagino a estas aves asimilando la percepción sensorial de esos grises augurios en forma de nube como una amenaza. Las palomas posiblemente entienden ese aviso y el posterior temporal como un ataque en toda regla a su esencia. Pensarán, con toda razón, que otras aves se benefician más de los designios del Dios de la lluvia. Yo pensé, intentando ponerme en su lugar, en los halcones. Pero no me hagan mucho caso, no soy experto en ornitología.

12 de septiembre de 2001

Tras el horror...
Pasado y futuro: causas y consecuencias. Es sobre lo que más se va a hablar a partir de ahora, después del terrible presente que vivió la Humanidad el 11 de septiembre de 2001. Todos tenemos la sensación de que entramos en una nueva era. Aunque sin tener ninguna certeza del rumbo que tomará nuestra civilización. El corazón del Imperio está herido y las consecuencias son imprevisibles.

3 de septiembre de 2001

Obituario
"Era el mejor capitán de la noche y del teatro, el más avezado de nuestros actores, el más vital, más alegre y más noble hombre que jamás he encontrado..."