16 de octubre de 2001

El próximo reto
Se plantean numerosos y diversos análisis estos días sobre los acontecimientos presentes y futuros. Los bombardeos sobre Afganistán están prolongándose demasiado sin tener la opinión pública mucha certeza sobre cuál será el siguiente paso. Todos sabemos que la política internacional rara vez se mueve por ideales y siempre está guiada por intereses. Véase el caso del aliado Arabia Saudi, regido por una teocracia inaceptable. Para el futuro gobierno afgano, al menos como declaración de intenciones, sí se está haciendo un trabajo diplomático que busca la mejor solución y no la salida fácil de imponer un régimen pro-americano. Sin embargo, no es este país el único que necesitará un decidido apoyo occidental. Muchos países del mundo islámico pueden sufrir las consecuencias indeseables de un aumento de los movimientos radicales tras esta guerra. Los moderados y quienes impulsan cambios democráticos no pueden estar solos frente a nuevos y mayores resurgimientos de las interpretaciones sesgadas del Islam basadas en el odio al enemigo yanqui. Además de ganar esta guerra, es imprescindible ganar la batalla al fundamentalismo desde dentro del mundo islámico.