30 de diciembre de 2001

Réquiem por 2001 (y II)
Antes de atragantarnos con las uvas, es costumbre hacer balance de lo ocurrido durante el año, anuarios en los periódicos, resúmenes de las noticias más relevantes en televisión... En realidad, lo de las uvas no debe ser más que una metáfora de lo que se sufre haciendo los resúmenes del año. Porque Botín y alguno más deben ser los únicos que hacen balance con la seguridad de que no les va a salir con números rojos.

Sin ir más lejos, hay que admitir que este año la humanidad ha acumulado demasiados desastres en el debe del balance como para darse por satisfecha. El saldo negativo de este ejercicio nos dejará deudas pendientes para los próximos años. Afortunadamente -o por desgracia, según se mire- no estamos ante el fin del mundo, así que habrá que mirar necesariamente con optimismo lo que se nos viene encima y la forma de salvar estos conflictos. Tras el 11 de septiembre el tiempo ha pasado de una manera distinta a como lo hizo en los meses anteriores. De esta forma, todos los grandes interrogantes giran alrededor de esa fecha: ¿aparecerá Bin Laden en 2002 o se convertirá en una especie de mito legendario sin tumba conocida?, ¿tendrá por fin el conflicto de Oriente Medio una solución de paz?, ¿dejaremos de ver burkas en las calles de Afganistán...?

Estos últimos días, imágenes demasiado tristes se han repetido en las pantallas como para tener mucha confianza en el futuro. Arde la riqueza natural de Australia y el humo no nos deja ver Sidney. En Argentina un país entero se sume en el caos, mientras los ciudadanos en las calles son invisibles para quienes no creen que el futuro esté en la gente, en vez de en los gobernantes. Y entre India y Paquistán se escenifican hostilidades en su conflictiva frontera que no queremos ni imaginar lo que podrían suponer. Una cosa sí habrá en el año nuevo para alegrarnos, eurofóricos y euroescépticos a un lado. El euro unirá a los europeos, aunque esperemos que no nos dé tantos quebraderos de cabeza como a Forges.
Salud y fortuna para todos en 2002.

23 de diciembre de 2001

Réquiem por 2001 (I)
Un año más, como decía la canción de Mecano. Aunque no es ésta la mejor música de fondo para hacer balance del año que ahora termina. Tampoco el Así habló Zarathustra de la película de Kubrick. Y es que todo lo de hace más de cinco o seis años se ha convertido en arcaico, proviene de una época aún embrionaria respecto a la sociedad actual, y para colmo el futuro ya no es como lo imaginábamos. En el año 2001 hemos plantado cara por fin al nuevo siglo y, amén de demostrarnos que no es tan diferente al anterior, nos ha proporcionado unos frenéticos doce meses de nuevos acontecimientos que, a este ritmo de cambios, harán que pronto nuestro mundo no lo conozca ni la madre que lo parió.

En dos mil uno: La crisis tecnológica hace temblar los cimientos de la economía y da más de un susto a los gurús bursátiles. Este año el tren de internet ha tenido que dejar definitivamente la vía que lo llevaba al País de las Maravillas y anda buscando un camino más firme para alcanzar el cibermundo. Sigue muriendo gente de hambre, eso no cambia, pero cada vez hay menos ilusos globalistas que creen que llevándoles un ordenador lo solucionamos. La brecha digital es otra cosa. Nos damos cuenta de que hay hambrunas que hablan español: Centroamérica. Pero cuando otros temas de actualidad copan nuestra atención, esas imágenes desaparecen de los telediarios... ¿consistirá en eso la brecha digital?. Aquí nos preocupamos -es un decir- de que al gobierno de Aznar le estén creciendo los enanos de la mayoría absoluta y las gescarteras. Y de que el Príncipe no vaya a compartir la cartera con una ciudadana noruega, víctima de la conspiración rancio-monárquica: otra vez la Biondina como señaló Del Pozo.

Hay que ver, en un año: empieza y acaba un romance real en el papel couché, matan y resucitan Kyoto mientras el medio ambiente no espera a que nos pongamos de acuerdo para seguir deteriorándose, comienza mal la situación en Oriente Medio y da tiempo a que empeore... Pasan tantas cosas que continuaré resumiéndolas otro día. Entre tanto: Felicidades, señor pavo, se acerca su gran noche.

16 de diciembre de 2001

Cosas de patriotas
Andan los ideólogos del PP y el PSOE intentando arrebatar al adversario el derecho de exclusividad para defender eso que denominan "patriotismo constitucional". Hace poco escribía Herrero de Miñón sobre el tema y declaraba inaplicable tan críptico concepto a España, al menos según la formulación que Habermas ideó para Alemania: «Una cosa es el sentimiento constitucional, esto es, la sincera lealtad a los valores e instituciones constitucionales (...) y otra la reducción al mismo del "legitimus amor patriae"». Sobre todo en este país, habría que decir, donde coexisten diferentes concepciones de lo que es España: nación única, supranación, estado plurinacional... Mezclar esto con la defensa de los valores democráticos es ciertamente un error. Como dice Herrero, necesitamos "una interpretación constitucional integradora y no excluyente". Pero particularmente el PP, que viene obteniendo un importante rédito electoral por estos asuntos, no parece que entienda dónde está el verdadero patriotismo. Mientras esperan a que alguien les explique quién es Habermas, ahí los tenemos: instrumentalizando la Constitución para usarla como arma arrojadiza contra todos sus discrepantes y monopolizando el papel de defensores de la Patria. Estamos aviados con estos patriotas, que siguen pensando que la Patria es suya.

12 de diciembre de 2001

Mirar para otro lado
El fin de la publicidad es destacar, y hacerlo con un spot de 20'' dentro de un bloque de varios minutos siempre es difícil. En ocasiones, el mensaje es más efectivo cuanto más directa y francamente se lanza. En pantalla un plano de una selva tropical, están cortando árboles. Voz en off: "Brasil debe tomar serias medidas contra la deforestación... o sus enfermos de lepra se quedarán sin lugar donde ocultarse"... Estos anuncios son de la organización Anesvad, dentro de una campaña de sensibilización sobre la lepra, enfermedad que afecta aún a cerca de siete millones de personas.

Este tipo de publicidad suele ser calificada de "impactante", o incluso de "sensacionalista", por las imágenes que muestra. Los enfermos de lepra, como tantas otras cosas en este mundo, son ocultados por las autoridades de los países más afectados por vergüenza ante la comunidad internacional. En realidad, el "impacto" de esta campaña no es más que una necesaria contribución a la reforestación de las conciencias en este primer mundo bienpensante que habitamos. Los problemas están para ser afrontados, y ya sabemos lo que es una sociedad que se acostumbra a mirar sistemáticamente para otro lado. Anesvad acierta metiendo el dedo en la llaga. Como también acertó con la denuncia de la pornografía infantil en internet mediante la innovadora y arriesgada campaña "Nymphasex".

6 de diciembre de 2001

La sociedad red y las manifestaciones
Escribe Alberto Noguera en Multitextos sobre la ineficacia de las manifestaciones de masas, como las realizadas contra la Ley de Universidades, en la sociedad actual. La tesis es que en la sociedad red han quedado desfasados estos mecanismos de protesta, dirigiéndose la crítica particularmente a los partidos de izquierda y al supuesto estancamiento de éstos en el fangal dominado por el fantasma de la generación del 68. "De nada sirve -afirma- reunir a 50.000 personas en una manifestación: primero porque 50.000 personas hoy en día no es nada, y segundo porque la presencia física ya no es un requisito para que se produzca comunicación".

Me da la impresión de que este análisis sucumbe a una especie de vértigo ante el cambio histórico, a partir del cual se llega a sentenciar la imposición del nuevo orden al antiguo, como si los cambios sociales se produjeran de un año para el otro. La irrupción del nuevo paradigma de red no es la entrada en un nuevo siglo o la llegada del euro; siempre quedan residuos del modelo social anterior en el nuevo. Todos sabemos que los mass media adquieren un protagonismo inigualable en la sociedad industrial del siglo XX, hasta el punto de convertirse en un elemento clave de la política. En las últimas décadas se ha ido configurando la nueva sociedad red, pero la opinión pública sigue teniendo en la televisión y el resto de medios subordinados a los actores determinantes del ambiente político.

La movilización a través de actos de protesta, como la llevada a cabo por los universitarios, se rige por una organización basada en el concepto de red que caracteriza nuestro mundo actual. Tomar las calles no es ya un símbolo de la apropiación del espacio público por parte de los ciudadanos, sino un mensaje mediático que es retransmitido durante el almuerzo y que alcanza repercusión real cuando fluye a través de las redes. Tan sólo reuniendo a unas 200.000 personas (como el pasado día 1 en Madrid) ya se consigue el impacto suficiente como para que una polémica siga quemando en las manos del gobierno de turno durante bastante tiempo.

Los movimientos de la sociedad civil contra la autoridad política seguirán soportando el lastre de la influencia de los mass media, aun en este mundo donde ya no hay masas. Por otra parte, las manifestaciones en la calle se nos antoja el único modo posible (por mucho protagonismo que tuvieran las redes telemáticas) de solventar situaciones extremas como un golpe de estado, aunque esto nos suene por fortuna a historia pasada que ya no volverá. La protesta social adquirirá nuevas dimensiones con el desarrollo de internet, aún muy escaso, y mediante una nueva articulación de las relaciones partidos-sociedad, cambios éstos que están por llegar. Ojalá en el futuro la obediencia real de la política al paradigma de red nos aboque a la elaboración de leyes mediante el diálogo, y no a hacerlas con vocación de imposición. De esta forma sí que nos ahorraremos manifestaciones como estas.

29 de noviembre de 2001

El futuro
Quién iba a pensar que en el turbulento inicio del siglo XXI nos encontraríamos un día al despertarnos el siguiente titular: "Una empresa de EE UU clona por primera vez un embrión humano". Parece sacado de esas ficciones futuristas del siglo pasado. Pero claro, es que ya estamos en ese futuro. Y los avances científicos en materia de clonación terapéutica -precisa terminología- no esperan. Decir que los logros de la ciencia caracterizarán las próximas décadas es ya un lugar común.

Sin embargo, la vorágine de opiniones desde todos los ámbitos que empiezan a concurrir alrededor de estas investigaciones científicas, nos presenta curiosas paradojas. El gobierno de EE UU y el Vaticano muestran reticencias, uniéndose en una triste trinchera el país más avanzado del globo, donde se ha dado este paso decisivo, y el arcaico estado comandado por los trasnochados guardianes de la moral (de su moral, mejor dicho). Ahora va a resultar que Bush no apuesta por el progreso...

... Nadie lo diría ¿verdad? Otro tema central de este de siglo será la lucha contra el terrorismo global. La guerra en Afganistán es la primera escala (¿ya nos están intentando convencer de que Irak debe ser la próxima?) y tiene por ello la simbología del aviso a navegantes, pues "eso es lo que le pasa a un estado por apoyar a los terroristas". A partir de ahora, los rogue states lo van a tener crudo, porque tan inexorable como el avance de la ciencia, será la imposición de EE UU de su orden mundial, el orden de la justicia y la libertad, por un lado, y también el de la sumisión de la llamada Comunidad Internacional a sus deseos. Leo en el periódico: "EE UU juzgará a través de tribunales militares". Pues tampoco suena a futuro esto ¿no? Más bien parece una vuelta a la Inquisición... ahora en nombre del Dios americano.

21 de noviembre de 2001

Muerte del reportero
Nombraba hace poco a José Luis Alvite con motivo del cierre de un periódico. Ahora escribe en La Razón su columna diaria ambientada en ese universo particular creado alrededor del Savoy, un antro que despierta la genialidad del contador de historias. El reciente y trágico asesinato de un reportero de guerra, Julio Fuentes, junto a otros compañeros que se dejaron el pellejo en su labor informativa en Afganistán, el infierno televisado, provoca una reflexión de Alvite sobre los distintos tipos de periodistas, los que pretenden serlo y quienes se han dado cuenta de que "la verdad de la vida está en las calles".

En las cumbres y en las cloacas, hay "periodistas acomodados que corren el riesgo de morir por retención de orina", otros "que tendrían que recibir el sueldo envuelto en papel higiénico" y algunos "que sólo se jugarían la vida atragantándose con el entrecot en Moncloa", según Alvite. Un lúcido retrato que se dibuja en estas líneas, escritas a raíz del impacto de la muerte del periodista en la zona de conflicto, en el lugar de la noticia. Merece la pena leerlo completo.

17 de noviembre de 2001

Prepotencia
Manifestaciones multitudinarias en las últimas semanas. Pero ni así se da cuenta el Gobierno de Aznar del enorme error político que ha cometido. Pretende imponer la Ley Orgánica de Universidades (LOU) con la oposición de profesores, estudiantes y rectores. La ministra de Educación, que ha canalizado durante meses la prepotencia y la arrogancia que han caracterizado esta impresentable labor legislativa, sigue empeñada en defender las bondades de su ley mientras casi nadie respalda seriamente el contenido de esta reforma, y menos aún la forma en que se está llevando a cabo: hurtando el debate en la Universidad. Muchas cosas se podrían decir sobre este "desliz" del Gobierno que va a producirle más desgaste del que imagina, pero llama la atención que en la conflictiva situación creada, mientras una viñeta acierta en la clave del problema, la previsible columna de prensa del autócrata mediático por excelencia únicamente sea capaz de regodearse en su resentimiento y su ineptitud.

11 de noviembre de 2001

Vamos a contar mentiras...
Todas las semanas Federico Jiménez Losantos realiza un chat de preguntas y respuestas con sus lectores de Libertad Digital. Supongo que para tener contenta a la parroquia con una buena dosis de respuestas originales a las dudas que nos acechan. En una ocasión, respondió lo siguiente:

P: ¿Podría contarnos qué diferencias fundamentales existen entre el Liberalismo y el Neoliberalismo?
R: El Neoliberalismo es la forma injuriosa que tienen los comunistas y ex-comunistas de referirse al liberalismo.


¿Injuriosa? Siguiendo esa misma lógica, "comunistas y ex-comunistas" es la forma injuriosa que tiene FJL para referirse a todos los que no piensan como él. Lo cual dice bastante de la manía persecutoria de este personaje, que militó precisamente en la izquierda radical y que ahora se proclama uno de los pocos liberales de verdad que existen en España. No, lo siento, pero únicamente con mirar en cualquier enciclopedia damos con la verdadera respuesta:

LIBERALISMO. Política. Corriente intelectual que proclama la plena libertad del hombre en todas las situaciones humanas.
NEOLIBERALISMO. Economía. Forma moderna de liberalismo económico que concede al Estado una intervención muy limitada.

Ya sabíamos que D. Federico es poco dado a matices, pero no que iba a aplicar su habitual indecencia intelectual en todas y cada una de sus intervenciones públicas. Qué le vamos a hacer.

7 de noviembre de 2001

El fin de un veterano
Desde este día, un periódico menos saldrá a la calle. Desaparece "Diario 16", después de una larga trayectoria en la que sirvió fielmente de foro a la libertad de expresión en este país. Sobre todo, durante unos años que fueron muy difíciles. En la despedida, en el último número, escribe José Luis Alvite: «Los muchachos de la redacción formaron en cubierta para la foto. Es la onomástica del drama. Nos morimos de ilusión y de entusiasmo, aplastados por nuestros propios sueños, procurando que no se nos note el sudario por debajo del traje mientras en el salón empieza a flotar el piano. ¡Dios Santo!, ahora mismo siento la mezcla de tristeza y surrealismo con la que en un duelo le pregunté a los deudos señalando al cadáver: “¿Qué tal pasó la noche?”»

2 de noviembre de 2001

Razones y sinrazones
El pasado domingo una serie de integristas llevaron a cabo una matanza de más de veinte cristianos en Pakistán. Hace unos días hablaba en la radio una religiosa española que trabaja en ese país sobre el terrible suceso. "No piensan y les da igual a quien matan", decía lamentándose por el revés al esfuerzo de convivencia entre musulmanes y cristianos en la zona que este atentado representa.

Dijo que comprendía a quienes se rebelaban allí por los "efectos colaterales" que el ataque a Afganistán está provocando. "Esto es Oriente", afirmó categórica para describir cuán inútil es explicar a gran parte del mundo islámico que las víctimas inocentes de las bombas americanas tengan justificación alguna. Y es que "no son 'errores'... cuando mueren civiles saben de sobra que en esa zona no había ningún objetivo militar". Bush nos dijo que esta guerra iba a ser sucia. Ahora estas palabras lo confirman con la evidencia de que está siendo torpe. O en su defecto, cruel.

Esta guerra es confusa: ya se reconoce que no van a ser alcanzados los objetivos iniciales, la captura de Bin Laden y la desarticulación de los comandos de Al Quaeda, el ataque aéreo se prolonga indefinidamente y sin descanso con pocos resultados satisfactorios sobre el poder talibán... Y todo mientras el otro frente, el humanitario, sigue según ACNUR con muy escasos recursos para atender a los refugiados en comparación con el derroche presupuestario bélico. Esta guerra tiene que ganarla EE.UU. Pero la victoria no será suficiente si nos encontramos con que ha generado más problemas de los que iba a resolver.

30 de octubre de 2001

Una línea editorial "coherente"
Nunca dejaré de asombrarme por la forma en que se puede defender conscientemente un discurso lleno de estupideces, con escaso rigor político y con una indudable intención en nadar contracorriente (porque está de moda entre los herederos del pensamiento pseudo-liberal), y a la vez sucumbir a la crítica fácil hacia todas las obsesiones personales imaginables. Con todo ello, añadiendo unos cuentos tópicos rancios, se puede obtener incluso un pretendido Editorial de una publicación digital. Lo que hay que leer.

25 de octubre de 2001

A ver si cuela...
La semana pasada, intentando aprovechar que en este ambiente bélico muchas neuronas se toman vacaciones (recuerden aquello de Groucho Marx: "La inteligencia militar es una contradicción en sus términos"), el ministro italiano Umberto Bossi propone que se prohiba la entrada de más musulmanes a Italia. Así de claro es el socio xenófobo de Berlusconi para decir lo que le pide el cuerpo. Pero es que además esgrime una razón de peso porque "no es fácil distinguirlos de los terroristas", dice el impresentable aprendiz de fascista. Es verdaderamente lamentable que estos botarates ocupen puestos en gobiernos europeos democráticos. Sobre todo porque no representan más que la punta del iceberg de políticas basadas en teorías tan endebles y con un sesgo ideológico tan poco recomendable (por su falta de seriedad y de rigor) como la referente al choque de civilizaciones. Por el bien de todos, recemos por que aparezcan nuevos ideólogos para los líderes del mundo libre.

21 de octubre de 2001

Los perdedores de la guerra
Tengo escrito que esta es una guerra necesaria. En cambio, las dudas sobre su utilidad son todas: la inestabilidad que provoca la amenaza del integrismo islámico hace temer que la violencia vaya a generar más violencia. Sin necesidad de aventurar otras consecuencias, ya tenemos los indeseables efectos de la ofensiva militar en eso que llamamos eufemísticamente "daños colaterales". Los primeros perdedores de esta guerra son las víctimas civiles de la población afgana. Recordaba en un artículo reciente Baltasar Garzón que "los terrorismos se alimentan con más muertos". No se debe elevar esta operación a la categoría de única solución posible porque no lo es. Como dice Garzón: "la paz o la libertad duraderas sólo pueden venir de la mano de la legalidad, de la justicia, del respeto a la diversidad, de la defensa de los derechos humanos, de la respuesta mesurada, justa y eficaz", y poco se está aportando a esa base necesaria de lucha justa contra el terrorismo con contundentes ataques a un país empobrecido del que miles de refugiados huyen tras los bombardeos. Esta catástrofe humana puede pasarnos factura. Hay que rectificar el rumbo, si no queremos lamentarnos en el futuro por los errores actuales.

19 de octubre de 2001

El Imperio
Se está iniciando en estos días la fase terrestre de la operación Libertad Perdurable. Pero sigue en pie la pregunta que, desde los ataques aéreos del 7 de octubre, pone en duda el uso que hacemos de la terminología bélica: ¿es ésta una operación policiaca o una guerra? No hay dos estados en contienda. El objetivo principal no es derrotar a un país, sino a una organización terrorista. La captura de Bin Laden como fin lógico de todo esto, no es más que una acción de EE.UU. como gendarme global. En cualquier caso, lo que es evidente es la consolidación del rol de Imperio en el orden mundial. Ya sean consideradas justas o no, estas nuevas guerras van a ser imprescindibles a partir de ahora para el mantenimiento de las posiciones de poder actuales.

16 de octubre de 2001

El próximo reto
Se plantean numerosos y diversos análisis estos días sobre los acontecimientos presentes y futuros. Los bombardeos sobre Afganistán están prolongándose demasiado sin tener la opinión pública mucha certeza sobre cuál será el siguiente paso. Todos sabemos que la política internacional rara vez se mueve por ideales y siempre está guiada por intereses. Véase el caso del aliado Arabia Saudi, regido por una teocracia inaceptable. Para el futuro gobierno afgano, al menos como declaración de intenciones, sí se está haciendo un trabajo diplomático que busca la mejor solución y no la salida fácil de imponer un régimen pro-americano. Sin embargo, no es este país el único que necesitará un decidido apoyo occidental. Muchos países del mundo islámico pueden sufrir las consecuencias indeseables de un aumento de los movimientos radicales tras esta guerra. Los moderados y quienes impulsan cambios democráticos no pueden estar solos frente a nuevos y mayores resurgimientos de las interpretaciones sesgadas del Islam basadas en el odio al enemigo yanqui. Además de ganar esta guerra, es imprescindible ganar la batalla al fundamentalismo desde dentro del mundo islámico.

11 de octubre de 2001

Dudas e incertidumbres
Estamos metidos en una guerra necesaria. Aunque pueden plantearse dudas. Pero la defensa de la vida y la libertad no permite equidistancias o cobardes indiferencias. ¿Están justificadas las represalias de Bush? El terrorismo es una amenaza para la humanidad y la legítima defensa un recurso válido para pararle los pies. Hay guerras justas, y esta parece una de ellas. Quienes desde el pacifismo han optado por no apoyar la intervención merecen todo el respeto. Es importantísimo que siempre haya gente que de buena fe exija la paz y la resolución de los conflictos por otros medios. Aunque me temo que esta vez están equivocados. La guerra es terrible, como todas, pero más nefasta hubiera sido la inacción, la falta de reflejos.

Pero... ¿van realmente a solucionar algo estos ataques sobre Afganistán? Esta guerra, como mal necesario, se presenta incierta, con múltiples consecuencias en varios ámbitos. En el de mayor importancia, en el integrismo, los efectos nos pueden situar en una posición aún más delicada. Los movimientos dentro de cada país preocupan. Y los cadáveres de muchos musulmanes inocentes en varias naciones islámicas pueden ser la llama que prenda la mecha del odio infinito. Al integrismo no se le puede dar alas y Osama Bin Laden está jugando esta partida de ajedrez con ventaja. Sabía que EE.UU. iba a responder militarmente y está preparado para alentar a sus terroristas en una nueva escalada de violencia. Y el objetivo no es acabar con los infieles occidentales, no nos engañemos, sino ganarse la legitimidad a costa de los moderados en el mundo islámico. No hay guerra de civilizaciones, y mucho menos de culturas. La guerra es contra el fanatismo.

La estrategia occidental no se puede quedar en las bombas. La política y la diplomacia tienen que tomar el relevo por el bien de la humanidad. El Islam no puede verse atacado porque la sensación de derrota es otro aliciente más para el integrismo. Es lo que busca Bin Laden para desatar la gran catástrofe. No lo deberíamos olvidar.

7 de octubre de 2001

De la visceralidad a la idiotez
Las tres entregas del largo relato de Oriana Fallaci ("La rabia y el orgullo", "Los hijos de Alá" y "Mi patria, mi Italia") han provocado la controversia buscada en la opinión pública. El largo panfleto de esta señora incluye desde llamadas a la guerra: "Habituados como estáis al doble juego, afectados como estáis por la miopía, no entendéis o no queréis entender que estamos ante una guerra de religión..."; pasando por su visión de los musulmanes: "...es imposible dialogar con ellos. Razonar, impensable. Tratarlos con indulgencia o tolerancia o esperanza, un suicidio. Y el que crea lo contrario es un iluso"; hasta soflamas contra la inmigración: "Han llegado aquí por propia iniciativa, con sus malditas pateras y ante las barbas de los policías que intentaban hacerles regresar. Más que una emigración es, pues, una invasión efectuada bajo la consigna de la clandestinidad...". Todo acompañado de irracionales observaciones sobre la realidad en un enorme monumento al odio.

Se ha dicho que ya era hora de que alguien escribiera lo que muchos piensan y no se atreven a decir. Estoy de acuerdo. Ahora que la estupidez de la superioridad de la cultura occidental está por escrito gracias a la Fallaci, podremos poner en evidencia ese gran error. ¡Cómo va a ser superior una cultura que engendra discursos tan delirantes como este!. Sánchez Dragó considera que el artículo "es fascismo, racismo, militarismo e imperialismo". La verdad es que poco más se puede argumentar ante esta demencial propaganda que ahora los coros de Oriana se encargan de difundir.

4 de octubre de 2001

Revulsivo intelectual
Escribe ayer miércoles José Borrel en Cinco Días: "Los acontecimientos del 11 de septiembre están actuando como verdadero revulsivo intelectual. Se trata de un hecho global total, político y económico, que somete las ideologías dominantes a la prueba de los hechos y obliga a revisar nuestra interpretación del mundo". Es atractiva esta visión del fatídico hecho como punto de inflexión que nos permitirá dilucidar qué ideas son buenas y cuáles no sirven para dirigir el futuro de la Humanidad.

Continúa comentando el informe del Banco Mundial que anticipa los efectos recesivos que sufrirán los países emergentes: "La reducción de los ingresos que pueden sufrir implicaría empujar unos 10 millones de personas más por debajo de la línea de la extrema pobreza y a la muerte prematura a unos 20.000 niños más en los países más pobres de África. Un coste humano a añadir a los muertos del World Trade Center, igualmente inocentes pero seguramente menos llorados". Esto nos pone sobre el tapete la cuestión de las relaciones entre países ricos y países pobres.

La frustración del Tercer Mundo al no haber alcanzado las liberalizaciones del comercio los objetivos fijados es grande. Muchas concesiones han tenido que hacer y pocas medidas les han beneficiado. Los costes de esto son insoportables, "mil millones de seres humanos que viven con menos de un dólar al día" recuerda Borrell. Concluye el artículo: "Que eso sea o no el caldo de cultivo del terrorismo es discutible, pero es seguro que ambos fenómenos no son independientes. Por ello, el atentado del 11 de septiembre reabre el problema Norte-Sur, cuestiona gravemente la mundialización entendida como modo de desarrollo derivado del consenso de Washington y debiera convertir la ayuda al desarrollo en la primera prioridad de los países ricos". Nos quedamos con la última idea: el desarrollo en todo el mundo debe ser una prioridad, ahora más que nunca. Para que así sea, sólo hace falta una cosa: voluntad política. ¿Existe?

2 de octubre de 2001

El lenguaje de la guerra
El titular de hoy: "La OTAN invoca la cláusula de defensa mutua tras conocer las pruebas contra Bin Laden" (El País). Hay que ver la importancia que adquiere el uso de unas palabras u otras. El mayor atentado terrorista de la historia se ha convertido en el inicio de una guerra formal contra sus autores y todos los países que los acojan. La defensa mutua, en palabras de la OTAN, no tiene otro sentido en el ámbito militar. Se ha creado, con precisión de relojero y mediante el uso de un lenguaje prebélico, el escenario para la batalla. Mientras tanto, siguiendo la misma lógica, el terrorismo de ETA queda, en apariencia, como no merecedor de una respuesta por parte de los garantes de la seguridad en el mundo occidental. ¿Alguien se plantea aplicar el artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte tras algún atentado etarra? Seguramente no... porque no sabrían qué o a quién bombardear, claro.

La confianza puesta en la operación Justicia Infinita de EE.UU. por parte de quienes la apoyan con todas sus consecuencias debiera ser comparada, en un sano ejercicio de análisis político, a la lucha de Paciencia Infinita desarrollada mediante el Estado de Derecho, durante los últimos 25 años, en este rincón del mundo. La mayor parte de los coches bomba y tiros en la nuca se produjeron antes de la eclosión del ambiente anti terrorista internacional de principios del siglo XXI, recordaremos en el futuro. Mala suerte. La colaboración policial en la lucha contra el terror entre los distintos países occidentales ha llegado tarde para demasiadas víctimas de ETA. Lástima.

30 de septiembre de 2001

La frase de la semana
Berlusconi se despachó con un "hay que reconocer la superioridad de la civilización occidental" y recibió afortunadamente la debida contestación de rechazo desde las cancillerías europeas y americana... aunque muchos estarán muy de acuerdo con el primer ministro italiano y se callan en público lo que admiten en privado. Pero es de agradecer que, en aras de facilitar la labor a la diplomacia, se hayan desmarcado de semejante inconveniencia. Lo que realmente ya raya la vergüenza ajena es la enésima pirueta dialéctica de los adalides de la Santa Cruzada. Son capaces de tergiversar cualquier argumentación con tal de que al final se justifiquen las opiniones totalitarias que subyacen de la frase de Berlusconi y que nos llevan al choque de civilizaciones de Huntington. Estas falacias, tarde o temprano, caerán en el más absoluto ridículo. Mientras tanto, los propagandistas de la guerra contra el Islam continuarán con su particular batalla contra la verdad y haciéndole el juego a los terroristas.

24 de septiembre de 2001

De palomas, halcones y otras especies
Sentado en uno de esos típicos bancos de hierro forjado, contemplé este fin de semana durante más de una hora el apacible espectáculo de la vida en un pequeño pueblo pesquero andaluz. En la plaza, única por cierto, que sirve de centro neurálgico de la población, están la iglesia, los principales comercios y el bar, abierto desde el desayuno hasta más allá de la medianoche. En septiembre el turismo ha abandonado temporalmente estas latitudes, y casi podría decirse que la presencia de numerosas palomas en la plaza ha arrebatado el protagonismo a los humanos que por aquel espacio público paseábamos. De la misma manera que las gaviotas traman su venganza durante el verano para adueñarse de las playas cuando éste acaba y se quedan vacías de bañistas, las palomas aprovechan todos los recovecos de esta plazuela para extender su dominio.

Pocos acontecimientos podrían alterar este orden pausado de inicio de la temporada otoñal. Únicamente unos negros nubarrones en el horizonte son capaces de despertar la inquietud en este rincón del mundo. Un oscuro pronóstico del día anterior no nos hizo replantear nuestros planes para esa mañana, aunque la ya palpable realidad nos obligaría a buscar un restaurante para refugiarnos y almorzar, pues la hora de la comida se acercaba con tanta velocidad como aquellas nubes. En la plaza, el amanecer soleado estaba tornando hacia una tarde de lluvia cerrada. Las palomas verían en pocos instantes como la naturaleza con una irresistible tormenta rompería su tranquila existencia. Me imagino a estas aves asimilando la percepción sensorial de esos grises augurios en forma de nube como una amenaza. Las palomas posiblemente entienden ese aviso y el posterior temporal como un ataque en toda regla a su esencia. Pensarán, con toda razón, que otras aves se benefician más de los designios del Dios de la lluvia. Yo pensé, intentando ponerme en su lugar, en los halcones. Pero no me hagan mucho caso, no soy experto en ornitología.

12 de septiembre de 2001

Tras el horror...
Pasado y futuro: causas y consecuencias. Es sobre lo que más se va a hablar a partir de ahora, después del terrible presente que vivió la Humanidad el 11 de septiembre de 2001. Todos tenemos la sensación de que entramos en una nueva era. Aunque sin tener ninguna certeza del rumbo que tomará nuestra civilización. El corazón del Imperio está herido y las consecuencias son imprevisibles.

3 de septiembre de 2001

Obituario
"Era el mejor capitán de la noche y del teatro, el más avezado de nuestros actores, el más vital, más alegre y más noble hombre que jamás he encontrado..."

21 de agosto de 2001

Inundados de información
Gracias a herramientas como Blogger se ha extendido como la pólvora la moda de los weblogs. Cualquiera, hasta neófitos del lenguaje HTML como yo, puede montar un diario virtual en un minuto. Y ante semejante fenómeno, toca a los profesionales del periodismo hacer alguna que otra reflexión. Sin duda este invento, al igual que las páginas personales, sirve para engrandecer el ego de sus autores hasta límites insospechados. Cada persona se puede convertir en editor de su propio medio de comunicación. Los medios tradicionales ven cuestionada su hegemonía. Gracias al potencial de internet se multiplican las fuentes de información y opinión por doquier, y el único peligro real que acecha sobre los weblogs es que caigan en la saturación de información inútil o accesoria. Morir de éxito. ¿Dónde meteremos tanta información?

10 de agosto de 2001

Soy un conservador
Los ecologistas son en el fondo unos reaccionarios que están en contra del progreso, siguen pensando algunos. Cuando alguien da este argumento me pregunto qué entenderá por progreso. Seguramente algo distinto al significado que yo le doy a esa palabra. El desarrollo urbanístico de la costa se ha venido considerando como un imperativo de ese predestinado progreso. El cemento en primera línea de playa como símbolo de una pujanza económica basada en el turismo. Por muy "conservador" que pudiera parecer el conservacionismo respecto al medio ambiente, siento satisfacción cuando veo que el ecologismo consigue paralizar proyectos absolutamente disparatados. Qué le voy a hacer, es puro egoísmo el no querer que cambien esos paraísos de dunas y pinos.

9 de agosto de 2001

Incapacidad para el debate
Un mérito es innegable: el despertar en el seno de las sociedades occidentales un debate de tal importancia. Ahora todos los opinadores profesionales necesitan tener una postura sobre el tema. Pero, como parece lógico, algunos por su indigencia intelectual no son capaces de moverse a sus anchas hablando de estos asuntos. A estas alturas, no estaría mal que se replantearan la estrategia de la simplificación maniquea y la superficialidad, de la criminalización y de la confusión. El debate de la globalización será fructífero si todos aportan soluciones a los hechos y realidades que portan como pancarta los manifestantes llamados antiglobalización. Quien no esté por labor, al menos debería abstenerse de alimentar los discursos reaccionarios que amparan los falsos defensores de la Libertad.

7 de agosto de 2001

Opiniones
Leo en otro blog que gracias a internet se estaría cultivando la costumbre de acudir a fuentes de opinión personales. La Red rompe con las restricciones propias de la dictadura de los grandes medios y sus líneas editoriales. La tesis es que siempre es preferible leer lo que piensa una persona, por muy en desacuerdo que pudiéramos estar, a quedarnos únicamente con las ideas y la información de los grupos de comunicación, con sus respectivos columnistas a sueldo al frente. No es extraño que reconocidos periodistas tengan un sitio en la red para escribir libres de ataduras mediáticas. Un lugar donde la libertad de expresión no está condicionada por los caprichos del Poder.

2 de agosto de 2001

Otras voces
Hace dos años desapareció de las ondas "La radio de Julia". Era un programa de radio más, pero sus oyentes encontrábamos en él algo diferente a lo habitual. Era líder de audiencia. Pero no entraba en los planes de los nuevos directivos de la cadena porque, al parecer, tuvieron que optar entre un programa para intelectuales -según dijeron- y otro para imbéciles, y se quedaron con el segundo. Sin ninguna duda. Se ve que realizar un espacio radiofónico que hiciera pensar a la gente no estaba de moda. Dos años después, ¿ha cambiado algo?.

Con estas líneas inicio la escritura del blog. Uno más en el océano virtual de los cuadernos de bitácora en español que están colgados en algún rincón de la Red. Todos ellos dan forma al verdadero ejercicio de la libertad de expresión: hacer que la voz de cualquier persona pueda ser oída... si es capaz de encontrar un hueco entre tanto ruido, claro.